viernes, 6 de marzo de 2009

Esculturas



Mi otro jardín
En este trabajo propongo un tipo de intervención menos artística y más social que la de la escultura tradicional. No quiero ocupar el espacio como normalmente se hace, sino hacer sitio, crear lugar y a la vez dar lugar, propiciar las condiciones para que surja el encuentro, el diálogo, el debate, y para eso, la obra no puede plantearse como una voz única, superior, privilegiada.
Mis mujeres se niegan a ser ficticias y cada una ha querido dejar una impronta de soledad, ignorancia, incomprensión y abandono.Su voluntad es más fuerte que la mía... o quizás es que todos llevamos en nuestro interior la semilla de lo que fuimos o pudimos ser.Por eso no tenemos nombre, porque somos el tiempo, somos la distancia, somos tú, y aquella, y aquella otra... no necesitamos nombres. Somos nosotras mismas

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